El actor habría enfrentado una breve batalla contra el Alzheimer y la demencia con cuerpos de Lewy.
Hay actores que uno recuerda por una película, por una escena o por una frase. Y hay otros que, sin uno darse cuenta, terminan formando parte de nuestra vida. Patrick Stewart era uno de esos.
Para millones de personas alrededor del mundo, Stewart siempre será el capitán Jean-Luc Picard, aquel hombre de cabeza calva, voz profunda y mirada seria que comandaba la nave Enterprise. Para otros, especialmente las generaciones que crecieron viendo las películas de X-Men, será el profesor Charles Xavier, el hombre que creía que los seres humanos y los mutantes podían vivir juntos en paz.Pero detrás de esos personajes había una historia mucho más grande, la de un niño pobre de Inglaterra que encontró en el teatro una manera de escapar de una infancia difícil.
De una infancia marcada por la pobreza a conquistar HollywoodPatrick Stewart nació en Yorkshire, Inglaterra, en 1940. Su familia tenía muy pocos recursos y su hogar ni siquiera contaba con agua caliente o un baño dentro de la vivienda.
Su infancia tampoco fue fácil por los problemas familiares y la violencia de su padre. Sin embargo, encontró refugio en los libros, el cine y, eventualmente, el teatro.
Cuando tenía apenas 12 años, un maestro lo puso a leer una obra de William Shakespeare. Stewart contaría muchos años después que apenas entendía lo que estaba leyendo, pero quedó fascinado con el sonido de las palabras.
Ese momento cambiaría su vida.Estudió actuación y en 1966 ingresó a la prestigiosa Royal Shakespeare Company, donde compartió escenario con figuras que también llegarían a convertirse en leyendas, como Judi Dench, Helen Mirren y su gran amigo Ian McKellen.Durante años, su mundo fue el teatro. Hollywood todavía estaba muy lejos.
El capitán que muchos pensaban que iba a fracasarEn 1987, Patrick Stewart recibió una oportunidad que terminaría cambiando su carrera para siempre.Los productores de Star Trek buscaban un nuevo capitán para una serie que continuaría el legado de William Shatner, quien había interpretado al famoso James T. Kirk.La decisión sorprendió a muchos.
Stewart era un actor británico prácticamente desconocido para el público estadounidense. No tenía el aspecto de un héroe tradicional de televisión y venía de interpretar obras clásicas.Incluso él mismo pensaba que la nueva serie fracasaría y que pronto estaría de regreso en Londres haciendo teatro.Pero ocurrió todo lo contrario.
Star Trek: The Next Generation se convirtió en uno de los mayores éxitos de la televisión de su época.
Su personaje, Jean-Luc Picard, era diferente a los capitanes que el público estaba acostumbrado a ver.
No necesitaba gritar ni pelear para demostrar autoridad. Era inteligente, tranquilo y sabía escuchar.
Stewart logró algo que parecía imposible: darle una nueva identidad a Star Trek sin borrar el cariño que los fanáticos sentían por la serie original.
Cuando el programa terminó en 1994, unos 30 millones de personas vieron su último episodio.Y todavía faltaba mucho por venir.Una segunda generación lo conoció como el profesor XEn el año 2000, Stewart volvió a conquistar al público, esta vez interpretando al profesor Charles Xavier en X-Men.
Su personaje era un hombre con enormes poderes mentales, pero también con una profunda preocupación por el futuro de la humanidad.Al igual que Picard, Xavier prefería el diálogo antes que la violencia.Para muchos jóvenes que nunca habían visto Star Trek, ese fue su primer encuentro con Patrick Stewart.
Lo curioso es que, sin importar si estaba interpretando al capitán de una nave espacial, a un superhéroe o a un personaje de Shakespeare, siempre conseguía transmitir algo especial.
Uno le creía.El amor también llegó a su vidaFuera de las cámaras, Stewart tuvo una vida llena de experiencias, amistades y relaciones.
En 2008 conoció a la cantante Sunny Ozell mientras trabajaba en una producción de Macbeth en Nueva York. Ella trabajaba como camarera en un restaurante cercano al teatro.La relación fue creciendo y en 2013 se casaron.Stewart también fue padre de dos hijos de su primer matrimonio.
A pesar de alcanzar fama internacional, nunca abandonó completamente su amor por el teatro, el lugar donde había descubierto que podía convertirse en alguien diferente cada vez que subía a un escenario.
Una última reunión que hoy duele recordarEn 2023, Patrick Stewart regresó una vez más como Jean-Luc Picard en la temporada final de Star Trek: Picard.
Aquella temporada reunió a varios de sus antiguos compañeros de Star Trek: The Next Generation.Para los fanáticos fue un regalo poder verlos juntos otra vez, después de tantos años.
En una de las escenas finales, los personajes comparten un momento alrededor de una mesa, recordando sus aventuras y celebrando la amistad que los había acompañado durante décadas.En aquel momento parecía simplemente una bonita despedida de una serie.Hoy, con la noticia de su muerte, esa escena tiene un significado mucho más triste.Porque ya no se trata solamente de despedir a un capitán ficticio. Se trata de decirle adiós al hombre que le dio vida.
Adiós, capitánPatrick Stewart tuvo una carrera que muchos actores solamente pueden soñar. Pasó de una infancia humilde a los escenarios más respetados de Inglaterra y luego a convertirse en uno de los rostros más reconocidos de Hollywood.
Pero quizás su mayor logro fue conseguir que millones de personas sintieran cariño por personajes que, en el fondo, nos enseñaban algo sobre nosotros mismos.Picard nos enseñó que un buen líder no tiene que ser el más fuerte, sino el que sabe tomar decisiones difíciles.
Charles Xavier nos recordó que ser diferentes no significa que tengamos que ser enemigos.Y Patrick Stewart, con su vida, demostró que el lugar donde nacemos no tiene que determinar hasta dónde podemos llegar.
Quienes crecimos viendo Star Trek sabemos que algún día la tripulación tendría que despedirse de su capitán. Lo que nunca imaginamos es lo triste que sería ese momento.Hoy la Enterprise pierde a su capitán, los X-Men a su profesor y el mundo del entretenimiento a un actor extraordinario.
Buen viaje, capitán Picard. Gracias por llevarnos a lugares donde nunca imaginamos.
