PUERTO PRÍNCIPE. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, está reforzando la presencia militar de su país en Haití para enfrentar a las pandillas y recuperar a cuatro militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada. Según un reportaje de Axios, Donald Trump dio su visto bueno durante una llamada entre ambos mandatarios el martes.
“Haz lo que tengas que hacer”, habría respondido Trump, de acuerdo con fuentes citadas por el medio que conocieron la conversación.
El Salvador anunció un despliegue de hasta 2,000 soldados, autorizado mediante un acuerdo con las autoridades haitianas. Fuentes consultadas por Axios aseguran que la cantidad podría aumentar, aunque esa ampliación no figura como una decisión oficial en el texto publicado.
La operación tiene un objetivo inmediato: encontrar a cuatro técnicos de aviación salvadoreños que fueron emboscados el 18 de octubre mientras participaban en una misión internacional. Bukele los ha descrito como rehenes y advirtió a los jefes de las pandillas que habrá consecuencias si no regresan con vida.
El mandatario busca llevar al exterior la estrategia de mano dura que redujo la violencia en El Salvador. Sin embargo, esa política también ha recibido fuertes críticas por las detenciones masivas y las denuncias de abusos.
En Haití, el escenario presenta dificultades adicionales. Las pandillas mantienen una fuerte presencia en Puerto Príncipe, mientras las instituciones siguen debilitadas y la inseguridad ha vuelto a retrasar las elecciones. El país permanece sin presidente desde el asesinato de Jovenel Moïse en 2021.
El despliegue también deja preguntas sobre quién dirige las operaciones y cómo se coordinarán los salvadoreños con la Policía haitiana, la fuerza respaldada por la ONU y los contratistas privados que operan en el país. Especialistas consultados por Reuters advierten que una escalada de los combates podría aumentar el peligro para la población civil.
Para Bukele, la misión representa una prueba de su capacidad para combatir pandillas fuera de su territorio. Para los haitianos, lo que está en juego es poder recuperar la seguridad sin quedar atrapados en una nueva etapa de violencia.
